Una viga donde aferrarse

En plena crisis sociopolítica alemana de verano de 1923, cuando el Gobierno encabezado por Wilhelm Cuno hacía aguas, el marco se depreciaba diariamente, el paro aumentaba vertiginosamente y la escasez de alimentos se agudizaba, un líder sindical describía desde el Ruhr, entonces bajo ocupación militar francesa desde enero de 1923, este fenómeno en un informe a la dirección de su sindicato con fecha del 8 de agosto de 1923:

Aunque este líder sindical celebraba el reciente aumento del número de obreros en su sindicato, reconoció que los nuevos afiliados lo hacían no tanto por convicción si no por una “instintiva necesidad de tener un viga donde aferrarse” en la previsible explosión.

(Gerald D. Feldman, The Great Disorder: Politics, Economics, and Society in the German Inflation 1914-1924, p. 704. Oxford: Oxford University Press, 1997 2ª edición).

Sin lugar a dudas, la actual situación socioeconómica en España aún dista notablemente, en escala de magnitud, de la Alemania de 1923 aunque algunos elementos análogos resultan inquietantes como serían, entre otros, la percepción generalizada de la pérdida de facto de soberanía del país en cuestiones clave de la vida económica, proletarización y depauperación de la clase media o la precariedad económica entre la clase obrera.

Y también pueda establecerse la analogía entre el fenómeno descrito por el anónimo líder sindical antes citado con el boom de adhesiones que, recientemente, está recibiendo en España el movimiento político de Podemos y que obtuvo un inesperado elevado apoyo electoral en las elecciones para el Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo. Sin lugar a dudas, el descrédito de los modos de comportamiento tradicionales en la partitocracia española serían un medio fecundo para que campañas políticas, ciertamente innovadoras y audaces, como la practicada por Podemos  reciban numerosos apoyos. Pero también tengo la percepción, como ya me suscitó el masivo apoyo que están recibiendo las iniciativas de cariz independentista de la Assamblea Nacional Catalana, que mucha gente necesita realmente un clavo ardiendo – o una viga- donde aferrarse en esta tormentosa época que nos ha tocado sobrellevar, adhiriéndose a este tipo de movimientos más por su necesidad de seguridad antes que por sus convicciones políticas

Tropas francesas de ocupación en Dortmund, 1924. (Fuente: Wikimmedia Commons.)

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